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OBJECTSFOODROOMS

La resonancia que hoy genera Tender Buttons, el experimento poético de Gertrude Stein publicado en 1914, no debería de sorprender demasiado. La revolución y transgresión que implicó para la gramática tradicional dentro del mundo literario fue sin duda notable. Si bien cuando vio la luz no fue bien recibido ni comprendido por la crítica literaria, hoy, a más de cien años de su publicación y tras algunas reediciones conmemorativas, su visión de la modernidad y su carácter experimental aparecen totalmente relevantes, incluso más allá del ámbito de la literatura. Prueba de ello es la exposición colectiva que presentamos en Proyecto Paralelo, inspirada sin tapujos en la obra de Stein.

A lo largo del proceso de preparación de la muestra fue curioso constatar los alcances de dicha resonancia. Parecía que Tender Buttons hacía olas en la mente de diversos artistas y curadores involucrados o no en el proyecto). Quizá el ejemplo más sorprendente fue el de la dupla de artistas brasileños Detanico Lain que fueron invitados a participar en la exposición, sólo para enterarnos de que ya llevaban tiempo trabajando en una serie fundamentada en el texto de Stein. Otra reverberación fue la que hizo que prácticamente al tiempo que trabajábamos en la exposición se gestara otra muestra basada también en Tender Buttons en una galería en Nueva York.

OBJECTSFOODROOMS se presenta asumiendo la sincronía de estos sucesos como un tributo a la repetición y a la insistencia a las que Stein tanto recurrió en su obra. Ella misma se pregunta en un texto sobre el paradigma de la identidad de las cosas y la variedad de interpretaciones:

                “Are two things the same when they are what one thing is? And how am I to apply
what the one thing shows me to the case of two things?”

Entonces llega a la conclusión de que repetir lo mismo hace que lo mismo se vuelva diferente. Esta exhibición es una mirada más, una repetición de lo mismo que se ha vuelto distinto.

Gertrude Stein construye sus textos eliminando cualquier énfasis en el significado y referencialidad de las palabras, dándole una importancia especial al sonido, el ritmo, el movimiento y la deconstrucción de las raíces de cada uno de estos elementos. Ésta es precisamente la característica que la convierte en una creadora de vanguardia y fue la cualidad que nos interesó como objeto de trabajo. En Tender Buttons hay una resistencia absoluta a la gramática normativa y convencional. La manera en que Stein subvierte la estructura común de la oración la lleva a crear frases pluridimensionales, abiertas y en constante movimiento. Tender Buttons ha sido analizado por múltiples académicos y críticos que coinciden en que Stein replica las propuestas de los pintores cubistas y las introduce en la literatura. Lo que busca es crear retratos de objetos que insistan en la materialidad, la visibilidad y la sonoridad del medio a lo que suma la manera subjetiva en que los percibe.

Al igual que el libro, la exposición se divide en tres partes: objetos, comida y habitaciones. En el libro, cada parte se desarrolla en una serie de textos/retratos que nos dejan ver un mundo doméstico, un interior lleno de objetos comunes y escenas de la vida diaria. Del mismo modo, en cada una de las partes de la exposición encontramos como hilos conductores la re-significación del lenguaje y la deconstrucción de sus unidades. La selección de obra pone en evidencia la atemporalidad de la propuesta de Stein y nos permite además tender puentes y establecer coincidencias puntuales entre artistas clave que desarrollaron su trabajo en la primera mitad del siglo XX y artistas contemporáneos que responden a contextos espacio-temporales radicalmente distintos.

En OBJECTSFOODROOMS hay trabajos que remiten directamente al texto de Stein; es el caso de la pieza de Verónica Gerber Bicecci donde muestra las páginas del capítulo Rooms de la primera edición de Tender Buttons y calca la caja de texto de cada página. Las figuras resultantes se transforman en las caras de un poliedro, una construcción abstracta que reflexiona sobre el concepto de caja/habitación convirtiendo la escritura en espacio y superficie. Por su parte Detanico Lain presentan dos piezas de la serie 27 rue Fleurus en las que recurren a una tipografía generada a partir de la fragmentación de las caras de un cubo. Con este alfabeto transcriben dos textos del capítulo Objects que a continuación iluminan utilizando las gamas de colores de las pinturas cubistas de la colección que Stein conservaba en su casa de Paris. Las Celosías Insulares de Javier Hinojosa continúan esta idea de fragmentación y se vinculan al territorio de la arquitectura a partir del estudio de la obra de Barragán. En ese campo de los detalles que obviamos está el trabajo de la dupla Lake Verea quienes nos muestran objetos y rincones de las las habitaciones de la casa de Phillip Johnson. Más vinculadas a la idea de repetición de Stein están las piezas de Miguel Monroy. En un ejercicio tautológico nos presenta un video continuo en el que se monta y se desmonta incesantemente la propia exposición. Finalmente, relacionadas con el apartado Food encontramos las piezas de Melanie Smith, Ana Navas o Chantal Peñalosa, ésta última entregada a un ejercicio de repetición y clasificación casi obsesivo. Ejercicio que se hace eco en la colección de bisagras de Miguel Fernández de Castro, quien imagina ese elemento constructivo insignificante convertido en el eje que, repetido una y mil veces en cada ventana, en cada puerta de cada casa, se mantiene suspendido en ese lugar de nadie, entre lo que está adentro y lo que está afuera.

Curaduría: Paola Jasso y Violeta Horcasitas